jueves, 20 de agosto de 2015

A mi papá, el hombre que me hizo pero no me quiso


A mi papá, el hombre que solo me hizo.


Papá, podría decirte muchas cosas feas por haberme abandonado, pero dentro de las muchas cosas que tu partida me enseñó, aprendí que el rencor y la venganza solo me hacen mal a mí, y que nada gano con esos sentimientos más que contaminarme.

Por eso, he decidido por primera vez escribirte, pero no para recriminarte, sino para por fin poder dejarte ir, aunque nunca hayas estado. Te escribo para decirte que te perdono y que te agradezco.Te perdono porque que no hayas estado aquí me ha hecho una persona fuerte, valiente, perseverante e independiente.

Te perdono porque en realidad no me hiciste falta en ningún minuto. Cuando debías estar, tenía a mi madre en tu lugar, ella que me entregó en realidad más de que alguna vez podría haber creído tener. Élla me enseñó absolutamente todo lo que debía saber.Élla nunca habló de ti, porque simplemente no eras parte de nuestras vidas, y con eso me enseñó que debemos agradecer por lo que tenemos, no por lo que no.

Me enseñó a no rendirme, a no llorar por nada ni por nadie y a no creer que por tu ausencia yo era menos o que debía ser tratado de manera diferente o inferior. Te perdono porque el dolor que sentí en un minuto me ha hecho invencible, porque he aprendido que si bien el amor parental es importante, el amor a fin de cuentas es amor, y no importa de dónde venga. Tu ausencia solo me ha hecho ser una increíble persona, de la que hoy me siento orgulloso. Tu ausencia me enseñó que el odio no lleva a ninguna parte, me enseñó que nada es imposible.

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